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La mejor edad para empezar a aprender idiomas

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Aprender idiomas desde la infancia es beneficioso para los niños, de esto no hay duda, pero… ¿cuál es la edad ideal para empezar?

Muchos son los padres que, influenciados por los falsos mitos del bilingüismo, deciden esperan a que sus hijos se desenvuelvan en la lengua materna antes de introducir un segundo idioma cuando, en realidad, aprender varios idiomas desde antes de empezar a hablar mejora sus habilidades cognitivas y lingüísticas.

Todos los bebés nacen con el potencial de ser bilingües

Una de las cosas más sorprendentes que pueden hacer los bebés es aprender varios idiomas a la vez con asombrosa facilidad, a través de la interacción personal con las personas que los cuidan.

Los bebés comienzan a aprender su lengua materna desde antes de nacer, escuchando la voz de su madre.

Llegan al mundo con la habilidad innata de distinguir entre todos los sonidos de todos los idiomas del mundo, ¡que vienen a ser unos 800 fonemas! En la lengua castellana existen 22 fonemas. En la inglesa, el doble.

Y es que cada idioma tiene su propio “patrón”, es decir, sus sonidos característicos, su ritmo, su entonación… El recién nacido es capaz de distinguir esos patrones. Es capaz de distinguir los distintos idiomas. Y de aprenderlos a la vez.

Así que, durante los primeros meses de vida, el bebé se dedica a escuchar los sonidos del idioma (o de los idiomas) de su entorno, sonidos que hacen sus padres y las personas que los cuidan. Necesita mejorar su comunicación con estas personas, por lo que su cerebro se va especializando en reconocer los sonidos que oye. El bebé los aprende sin esfuerzo.

Mientras tanto, su aparato fonador se va desarrollando. El bebé intenta reproducir mediante el balbuceo los sonidos que oye. Al principio realiza sonidos vocálicos, hace vibrar los labios… En torno a los 6 meses, aprende a pronunciar sílabas y posteriormente empieza a encadenarlas. En torno a los 10 meses de edad, el balbuceo ya refleja una influencia de la lengua materna. Algunas de esas vocalizaciones son intentos del niño de pronunciar sus primeras palabras, constituyen su repertorio léxico inicial.

Es aquí, entre los 8 y los 10 meses de edad, cuando comienza a cerrarse la ventana de la conciencia fonológica. A partir de aquí, los bebés empiezan a tener dificultades para distinguir fonemas de idiomas a los que no han estado expuestos y a confundirlos con fonemas similares de los idiomas que conocen (en el caso de los niños bilingües, esta ventana fonológica se mantiene abierta durante más tiempo).

Al parecer, cuanto más expertos nos hacemos en nuestra lengua materna, más dificultades tenemos para discriminar e imitar sonidos de otros idiomas.

No está claro en qué momento termina de cerrarse esta ventana fonológica, pero sí se sabe que la plasticidad cerebral es mayor a edades muy tempranas y que la pronunciación y la fluidez del niño en el segundo idioma serán mejores cuanto antes empiece a aprender.

En este vídeo, la investigadora Naja Ferjan Ramirez nos ilustra y anima a crear mentes bilingües, comenzando a edades muy tempranas.

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