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¿Perjudicaré a mi hijo si le hablo en inglés?

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Si estás pensando en practicar inglés en casa con tu hijo y tienes tu conocimiento de la gramática y un vocabulario que te permiten expresarte sobre temas generales, no esperes más. No necesitas un nivel de inglés nativo o profesional para practicar inglés con tu hijo. El perfeccionamiento se consigue con la práctica.

¿Necesitas ser un ciclista o un nadador profesional para enseñar a tu hijo a montar en bicicleta o nadar? Claro que no. Para que aprenda a equilibrase o a flotar, lo primero que tienes que conseguir que se sienta seguro y que lo viva como una experiencia divertida.

¿Tu hijo se siente seguro y feliz contigo? Pues ya estáis listos para empezar. Lo peor que puedes hacer es no hacer nada para ayudarlo a aprender.

No tengas miedo de confundir a tu hijo, ni pienses que no hablar un perfecto inglés le puede perjudicar. Ten en cuenta lo siguiente:

  • Los niños pequeños no aprenden a hablar copiando a los adultos, sino escuchando qué sonidos se repiten más y en qué orden.

Sus primeras palabras son aquellas que se repiten frecuentemente y que más les interesan, por ejemplo: mama, papa, kitty, teddy, car… Son frases de una palabra. Por ejemplo, cuando tu hijo dice mama, puede querer que lo cojas en brazos.

Para cuando empiece a decir frases de dos o tres palabras, verás que tu hijo no repite esas frases tan sencillas y que tan frecuentemente te escuchará decir como be careful, don’t touch that, I’m hungry, are you tired? Para entonces, ya se habrá dado cuenta de que el sujeto va delante del verbo y de que después viene el objeto y, lejos de repetir lo que oiga, construirá sus propias frases para hablar de sus propias necesidades e intereses, por ejemplo: I want juice.

Los primeros verbos que aprenderá a utilizar serán muy genéricos y serán los que le permitan expresar sus necesidades de comer y moverse, como want, give, take, go, do

Desde su nacimiento, hasta que empiece a utilizar otros verbos sinónimos más específicos como prefer, bring, grab, drive, etc., pasarán muchos meses, por lo que tienes tiempo suficiente para practicar e ir ganando fluidez.

Otro ejemplo de que los niños no copian, sino que “construyen”, es la sobrerregulación. Cuando tu hijo aprenda una regla, la aplicará constantemente y, con la práctica, irá interiorizando las excepciones a la regla. Por ejemplo, aprenderá a conjugar el pasado de los verbos dance, dress, wash, etc. añadiendo la terminación -ed y aplicará esta regla a todos los verbos, por lo que necesitará escuchar muchas veces la palabra went antes de dejar de decir “goed”. Ésta será una de sus palabras más frecuentes, aunque jamás te haya oído a ti decirla. Verás que estará constantemente jugando con el lenguaje e inventando palabras.

  • Tu nivel de inglés también irá mejorando con la práctica.

Si desconoces una palabra en inglés, no pasa nada. En la lengua materna, a veces se nos quedan palabras en la punta de la lengua y salimos del paso. En inglés también puedes hacerlo. Utiliza otra expresión para explicar lo mismo y, cuando tengas la oportunidad, busca la palabra precisa y empieza a utilizarla. Verás lo mucho que habrá crecido tu vocabulario al cabo de un año.

  • Los niños pequeños aprenden más fácilmente si utilizamos un lenguaje sencillo que puedan comprender.

Hablar con un lenguaje muy elaborado o leer cuentos demasiado narrativos dificulta la comprensión y hace que el niño pierda interés. Es recomendable que utilices un lenguaje sencillo, que tu hijo pueda comprender e ir incorporando gradualmente nuevo vocabulario relacionado con lo que ya conoce. Conforme vaya acumulando conocimiento, le resultará más fácil adquirir vocabulario nuevo y aprenderá más rápido. Podréis ir mejorando vuestro inglés en paralelo  y de forma progresiva.

  • Los niños no aprenden idiomas exclusivamente de los padres.

No te bloquees por tu acento o tu pronunciación. Conforme tu hijo vaya teniendo exposición al idioma a través de otras personas, como profesores, auxiliares de conversación, amigos… así como a través de canciones y dibujos animados en inglés, irá ampliando su vocabulario y también adaptando su pronunciación y su entonación de acuerdo con los inputs que reciba de todo su entorno.

Tampoco temas por tu uso del inglés. En la lengua materna, tu hijo estará igualmente expuesto a errores gramaticales. En el caso del castellano, son frecuentes los leísmos, los dequeísmos, la mala conjugación del pret. perf. simple (“dijistes”, “vinistes”, etc.). Los niños van corrigiendo esos errores conforme crecen y van escuchando la forma correcta. En inglés, también van corrigiendo los errores conforme profundizan en el aprendizaje, del mismo modo que van interiorizando las excepciones de las reglas.

En conclusión, practica y no te paralices por tu acento, tu pronunciación o tu fluidez actual. Procura ofrecerle a tu hijo tanto tiempo de exposición al inglés nativo como te sea posible, proporcionándole experiencias que le ayuden a enriquecer su lenguaje. Dale la oportunidad de escuchar a otras personas y de acceder a recursos didácticos en inglés variados y adaptados a su nivel y sus intereses (cuentos, canciones…) para facilitarle que obvie los errores que tú puedas cometer al hablar.

Dentro de un par de décadas, tu hijo te lo agradecerá.